martes, 22 de diciembre de 2009

lunes, 14 de diciembre de 2009

lunes 14 de diciembre 2009. ¡LA AMISTAD!

Sergio: es grande tu invitación al diálogo. Muchas gracias. Como tambien el diálogo es muy profundo, si media la "amistad" entre los seres humanos. La verdad que hoy esto no es tan fácil Pues como decía P. Valery nos aproximamos peligrosamente "a una multitud de solitarios, multiud de soledades".
Los queridos amigos del sur entrerriano, que están terminado la Carrera de Licenciatura en Ciencias Sociales, son excelentes personas. Naturalmente lo mismo vale para los que comenzaron luego Pedagogía.
Cultivemos la amistad como una delicada flor que nos ayuda a respirar.

Un abrazo.
Máximo Chaparro

jueves, 10 de diciembre de 2009

lunes, 7 de diciembre de 2009

miércoles, 7 de octubre de 2009

El problema del idioma...

¡La pucha, che...!

Los Argentinos, tantos años después, hablamos distintos idiomas, por eso no nos entendemos.

Así mientras unos ladran, otros maullan, mientras unos nadan sin que se les mojen las plumas, otros viven debajo del agua.

¡Qué problema!

Y mi perrito, hace unos días, decidió que lo mejor es volver a mear sobre una rueda.

jueves, 30 de julio de 2009

Sobre nota de diario El Día de hoy

Estimado Adrián:

Mi número de teléfono es 435377, pero en el día mañána no estaré en mi casa. Si a Usted le interesa contactarme o que mantengamos un encuentro, no hay ningún tipo de problema. Disponga usted el día, hora y lugar (en lo posible de tarde).

Atentamente: Sergio Fabián González
----- Original Message -----
From: Redaccion - DIARIO EL DIA
To: Sergio
Sent: Thursday, July 30, 2009 3:37 PM
Subject: Re: Nota de Carlos Riera
Estimado Fabián: mi nombre es Adrián Pino. Estoy a cargo de la redacción de diario El Día provisoriamente. Quería solicitarle que me haga llegar un ´número de teléfono para poder contactarlo y conversar respecto a su correo...
Atte.
Lic. Adrián Pino
----- Original Message -----
From: Sergio
To: redaccion@eldiadegualeguaychu.com.ar
Sent: Thursday, July 30, 2009 2:15 PM
Subject: Nota de Carlos Riera
Para comenzar, inicio mi correo citando textualmente lo que Carlos Riera redactara en el diario en el día de la fecha:

"Como si no fuera poco tiempo este receso escolar, en la vuelta a clases muchos niños no contaran con su docente debido a que varios de ellos han pedido hacer uso de una licencia especial hasta el 30 de agosto"

¿Usted cree que la licencia de esos docentes es vagancia, poca contracción al trabajo, desidia, etc.? Sería muy interesante ver los motivos del por qué esos docentes, entre los cuales me incluyo, no podemos asistir a las escuelas, a pesar nuestro.

Y cuando digo a pesar nuestro, puedo citarle mi caso particular, ya que soy asmático crónico, y al presentarme a trabajar (porque me presenté al trabajo en tiempo y forma), las autoridades de la Institución me informaron que conociendo mi condición debía tomarme la licencia respectiva. En esa misma Institución, dos más de los docentes han padecido pulmonía y neumonía. Podría citar otros ejemplos, pero creo que para muestra basta un botón.

Por otra parte, existen los mecanismos de control para verificar si existen abusos en las licencias, tarea que no le corresponde a los gremios o a los compañeros docentes, sino al órgano de gobierno pertienente.

Usted a presentado la nota con un dejo de acusación hacia quienes hemos tomado licencia según las disposiciones de las autoridades sanitarias y educativas de la provincia, y esto queda claro cuando expone "Como si no fuera poco.... no contarán con su docente..."

Ya hemos tenido bastante por parte de un sinnúmero de expositores que de manera sistemática o no, intencionádamente o no, pretenden hacernos cargo de todos los males del sistema educativo entrerriano. Considero oportuno en este sentido que quienes actúan como formadores de opinión, o bien que acceden de manera asidua a los medios de comunicación masiva, se informen y se formen sobre las materias a opiniar o debatir.

Usted puede publicar la presente o no, pero lo que verdaderamente importa es que cuando se escriben titulares o desarrolla una nota hay que tener en cuenta lo que ocurre del otro lado, el daño que se puede causar, aún sin intención de hacerlo. En este caso, cuando lo que se ataca con generalizaciones es la profesión docente, se está atacando la médula misma de todo el sistema educativo. Si algún docente en particular, o muchos de ellos no cumplen (o no cumplimos) con los deberes propios de nuestras condiciones contractuales, que se apliquen las normas vigentes y se sanciones a los involucrados. Pero ello no es coincidente con generalizar o incluir a todos en la misma caracterización.

Entiéndase bien, no es intención de la presente iniciar un debate en el que seguro la última palabra estará siempre de un lado, ni tampoco generar una polémica, solamente invitarlo cordialmente a que preste más atención y se esmere en cuidar las formas, que al fin y al cabo, constituyen parte del contenido. Además, me atrevo a escribirle considerándolo una persona de buena fe y sapiente. No considere usted que se lo está agrediendo, esta reflexión está muy lejos de ello.

Desde ya a su servicio. Atentamente: Fabián González, DNI 17036852

lunes, 20 de julio de 2009

LUNES 20 DE JULIO 2009 ¡DIA DEL AMIGO!

¡Feliz Día, amigo Sergio! Y amigas y amigos del sur entrerriano. La amistad es una de las cosas que, para las aves nocturnas que somos, ayuda a respirar y vivir. La amistad es una de las cosas que da sentido a la vida. Y entre los argentinos tenemos que amigarnos, me parece. Querernos más. Un abrazo.
Máximo Chaparro

Es mejor estar

Un abrazo a todos mis amigos. Gracias por estar cuando acierto, pero más especialmente en mis yerros.

Gracias por aceptarme así como soy

Feliz día a todos

jueves, 2 de abril de 2009

Reflexiones sin demagogia


Por Osvaldo Bayer
Tengo 82 años y nací justo tres semanas antes que Alfonsín. Es decir que viví todos los mismos tiempos históricos. La Década Infame durante la niñez, el golpe del ‘43 a los 15 años y el primer peronismo a los 18. Y todo lo demás. Las tristes realidades argentinas pero siempre las esperanzas al comenzar de nuevo.
¿Qué pienso de Alfonsín? Empecemos por el lado bueno. Es uno de los pocos presidentes a los que no se le puede reprochar ningún negociado ni enriquecimiento en provecho propio. Eso ya es algo, en la Argentina.
En lo demás tal vez sea muy duro, pero es que viví parte de mi vida en Alemania, principalmente en la posguerra, y tal vez esperé de Alfonsín –después de la dictadura de la desaparición– una política parecida a la del posnazismo en Alemania, donde el pueblo alemán demostró haber aprendido, por fin, la lección para siempre. Nunca más ni el militarismo ni las guerras ni el racismo ni el totalitarismo.
Cuando regresé de mi exilio pensé que la Argentina iba a iniciar el mismo camino de autocrítica, luego de la larga cadena de dictaduras militares y del haber sido escenario de la “Muerte argentina”, como se conoce en el exterior al sistema de la desaparición de personas, la tortura bestial de los prisioneros, su muerte final –como el ser arrojado con vida desde aviones al río– y el robo de sus niños.
No, no fue así. Empezó el tire y afloje. Mi primera decepción fue cuando Alfonsín y su partido no propugnaron la comisión bicameral investigadora de los crímenes militares –como tendría que haber sido– sino que cargó esa responsabilidad en una “comisión de notables” elegidos a dedo. Algunos de los cuales habían sido colaboracionistas de los dictadores o, por lo menos, sonrientes concurrentes a audiencias de los verdugos. Bien, sí, algo hizo la llamada Conadep porque por lo menos se recogieron acusaciones. Pero no se cumplió con la investigación a fondo que podría haber tenido –por su responsabilidad– una comisión bicameral. Para luego pasar al juzgamiento de los responsables mayores.
Se hizo entonces el juicio a los comandantes, pero limitado a eso, a los responsables pero no a los centenares de ejecutores. Y esos responsables fueron a parar a “countries” cercanos a un penal militar, entre jardines y con la visita diaria de sus familias. Luego, el levantamiento de carapintadas y el presidente que va en helicóptero al cuartel a “parlamentar” con los que volvían a levantarse con sus armas contra el poder elegido por el pueblo. En vez de resistir con el pueblo, no, fue a parlamentar. De ahí salieron las humillantes palabras para todos los que estábamos en Plaza de Mayo dispuestos a defender la democracia hasta sus últimas instancias, que quedarán para la historia de las renuncias argentinas: “La casa está en orden”, “Felices Pascuas”. Y de inmediato las leyes que avergonzarán para siempre al Congreso Nacional, de obediencia debida y punto final. Votadas por los representantes de la Unión Cívica Radical.
En otras palabras: libertad incondicional para todos los uniformados de la picana eléctrica y la desaparición. La democracia se había puesto de rodillas ante los criminales desaparecedores. Eso fue imperdonable. Como lo fue también un hecho de ese gobierno: el mantenimiento en la cárcel hasta cumplir con sus condenas de los presos políticos que habían sido condenados por los jueces de la dictadura. Yo los visité hasta bien entrado el año ’88. Fui, me acuerdo, con la actriz noruega Liv Ullmann a Devoto. Allí estaban, eran cuatro. Y nos juraron su inocencia y nos relataron las torturas bestiales a que habían sido sometidos por esos “jueces” de la dictadura a los que el gobierno de Alfonsín no dejó cesantes como tendría que haber hecho. Y el otro acto que nos llenó de tristeza y pesimismo fue la brutal represión ordenada por el gobierno radical contra los invasores de La Tablada. En vez de seguir el consejo del jefe de policía de aquel entonces, de sitiar el cuartel y rendirlos por hambre, envió nada menos que al peor represor que había actuado en Mar del Plata, autor de la trágica Noche de las Corbatas, que llevó a la desaparición de todos los abogados de derechos humanos de esa ciudad. Ese señor general invadió el cuartel de La Tablada con bombas de napalm, gases y fuego cruzado de ametralladoras. La masacre fue evidente: murieron soldados que se hallaban en el cuartel, guerrilleros y hasta se dieron el lujo los militares de haber hecho “desaparecer” a unos cuantos de los jóvenes invasores. La comisión de derechos humanos de la OEA criticaría después abiertamente al gobierno de Alfonsín por ese ataque y por haber sido los acusados mal juzgados, sin los resguardos pertinentes. Y, para no extenderme, el final. El haber abandonado el gobierno cinco meses antes de terminar su mandato, para dejarle el “muerto” económico a Menem. Ningún estadista elegido por el pueblo debe hacer una cosa así. Tiene el deber de demostrar su sentido de la responsabilidad hasta último momento. Por algo el pueblo, después de Alfonsín, cambió de rumbo y volvió a votar al peronismo. Y tuvimos que aguantar diez años a Menem y su saqueo por el Pacto de Olivos, un arreglo de comité que acentuó el personalismo en nuestro país.
No logramos, después de la dictadura de la desaparición, la democracia que deberíamos haber implantado tras las trágicas enseñanzas de nuestro país tan humillado. Escribo esto para llamar a la realidad y no mentirnos en un falso “respeto por los muertos”. Debemos pensar también en los otros muertos, en aquellos que dieron su vida por más justicia en una democracia. Pensar que, desde aquel diciembre de 1983, no hemos cumplido con el principal mandato de una auténtica democracia: un país sin niños con hambre, un país sin villas miseria, un país sin desocupados.
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lunes, 30 de marzo de 2009

LA CONCIENCIA

A veces me pregunto por el alcance del término conciencia, su contenido, materialidad y constitución. Nada fácil ha resultado la tarea.
A poco de andar dudo sobre la pertenencia de la conciencia como sustancia del ser, es decir: ¿Es la conciencia parte del ser como lo es el pensamiento? ¿Lo es como la propia existencia? La respuesta se me antoja compleja y difusa.

En ocasiones, observando las personas de nuestra sociedad actual, pareciera que la conciencia es fruto de un constructo individual sometido inevitablemente a las influencias y condiciones culturales de tiempo y lugar. A pesar de la globalizalción en su polisemia, encuentro particularidades locales no transferibles a otras regiones, como ser las más o menos espasmódicas movilizaciones ambientalistas. Estas se dan en determinados contextos y no en todas las poblaciones afectadas por el ataque homicida de la contaminación. Baste con ver el Riachuelo por un lado y Gualeguaychú por otro.
Sin embargo percibo también algunas manifestaciones de conciencia impropias de una sociedad individualista, hedonista y fragmentaria. ¿Por qué ese jóven decide abandonar por un rato su divertimento para movilizarse por los Derechos Humanos? ¿Qué moviliza a ese docente que deja su casa, sus cosas, su familia para ir en auxilio del niño vejado u olvidado? ¿Por qué cientos de hombres y mujeres se involucran activamente y con intenciones altruistas en organizaciones políticas a pesar de la corrupción sistémica de las mismas? ¿Por qué Einstein no participó en la construcción de la Bomba de la muerte genocida?
Muchas preguntas, difíciles y escurridizas las respuestas. Si es la conciencia constitución natural del hombre, parece que algo quedó en el camino evolutivo de la humanidad, pues de aquel nous griego, de ese impresiante telos, hemos devenido en esta vacuidad instrumental, en la negación de toda forma de felicidad preñada de plenitud espiritual.
Por otra parte, si no es materia constitutiva del ser, si es fruto de un constructo cultural y social, entonces evidentemente esa conciencia cachetea nuestro rostro con una durísima realidad, pues ese edificio ha sido construido sobre bases precarias, sin real anclaje histórico, sin connotación de pertenencia y humanidad. Hemos entrado pues en el camino inverso al de la humanización, y en todo caso, la involución hace más estruendoso el fracaso de una filosofía de vida argumentada en la racionalidad moderna que nos deja desnudos, impotentes y, peor aún, ignorantes de ello e indiferentes.
De una u otra manera, el porvenir no parece promisorio. A no ser... que el hombre decida... no lo se... pero tal vez la luz pueda romper las sombras.
Sergio González

jueves, 5 de marzo de 2009

A CUALQUIER COSTO... DE CUALQUIER MANERA

Seguro el gran Sócrates se revuelve en su tumba... o los gritos desgarradores del alma de Tupac denunciarían esta generación cómplice y perversa.
Seguro me siento avasallado, triste, envejecido... pero jamás derrotado. Él y yo, mayoría absoluta.
Las clases, de cualquier forma, la educación, de cualquier manera, el silencio de la sabiduría que huye por resquicios de dignidad ausente en una lucha sin convicciones, o mejor dicho, minada por las conveniencias.
¡Cuánto hemos bebido de posmodernidad! En el altar del invidividualismo se pregona la lujuriosa palabra del no ser, de la esperanza traicionada, de tanta sangre inutilmente derramada. Dolor...
Este mundo... no puedo terminar de encontrar mi lugar en él. ¿Acaso es mi error? No lo se, pero somos pocos, cada vez menos los que alzamos las banderas, no por posesión de verdad, sino por amor, y para mal esos pocos estamos dispersos.
Sí, querido Sócrates, luego de miles de años poco hemos aprendido, y tus gritos Tupác se pierden en las hondonadas, sin ecos, sin devoluciones, sin vida.
¿Pesimismo? No, dolor.
Si todo es a cualquier costo y de cualquier manera, poco queda ya por hacer. Rezar, callar y esperar.