HOY, DESDE MI PROPIO AQUÍ, EN ESTE TIEMPO, DESDE MI TIEMPO EXPANDO MIS OJOS ESPIRITUALES PARA LLEGAR AL CENTRO DE TU VITALIDAD COSMICA Y BRINDAR POR LA VIDA, LA AMISTAD Y EL AMOR.
NOVELES ALMANAQUES HARTOS DE ILUSTRACIONES, SÍMBOLOS QUE VAN Y VIENE, PERO AL FINAL, EN EL RESQUICIO DEL SER QUE INFILTRA LA ESENCIA, EXUDA LO SUBLIME DE SABERME EN TI, SABIÉNDOTE.
ES PAZ, AMIGOS, ES ANHELO, ES PASIÓN.
ES LA DICHA DE SER Y ESTAR, DE PODER DECIR-ME, ES DAR-ME Y BASTA.
HE SIDO, SOY FELIZ... ¿SE PUEDE MÁS?
CAMBIO DE ALMANAQUE, PERO NO, EN REALIDAD, NUEVO ESPACIO VITAL, NOBEL TIEMPO PARA RESPIRAR
miércoles, 31 de diciembre de 2008
miércoles, 8 de octubre de 2008
La Zanahoria y El Burro
Cuentan los paisanos, de un alejado pueblito del norte, que un burro terco y solitario que vivía en una estancia, no quería servir a sus patrones. Que tenia todo el porte de ser un animal astuto e inteligente, tal es así que no quería ser acompañado por las demás "bestias" del corral. El patrón, tras intentos reiterados de hacerlo entrar en razón, mando largarlo al monte bravío. Pero por su desobediencia los peones le ataron a su cabeza una rama de donde colgaba una zanahoria El burro altanero, sin gestos de enojo o agradecimiento, merodea por él como con aires de intelectual.
Z— Ven, sígueme, obnubilado animal, ahora que me has puesto aquí como tu manjar mas preciado deberás obedecerte
B— Es que el tedio me ha invadido
Z— Tonto, vendrás por mí a la larga o a la corta, es una lógica inevitable, es la trampa de la vida, es una trampa mortal. Veras, no he conocido animal alguno que puede vivir sin mí, soy el camino que andarás, soy la vida que vivirás y la verdad a la que llegaras.
B— ¿Eres mi producto? ¿Podré olvidarte? Dormiré en los brazos de la sabiduría suprema que teje mi destino con más autoridad que ti, ¡cebo de un deseo hueco!
Z— ¡Que eres presa fácil ciego compañero! Ahí estas, nuevamente mirándome delante tuyo, con silueta desdibujada, pero firme y atractiva, puedes caer en la mas obstinada red de elucubraciones, que afloro como fruta fresca para tu hambre nativo. Tan astuta naturaleza me complazco de tener que no te empacharas de mí, la tensión será eterna hasta tus últimos días, me pavoneare frente a tu rostro marchito hasta tus últimos segundos, ahí como siempre usare el hermoso vestido que dejo reservado para el final, el vestido de libertad.
B—¡Calla monstruo voraz, dame un minuto de paz!
Z— Insensato, cada paso es necesario, no hay brechas, la desesperación tiene su premio en la esperanza, el dolor en la paz, la tristeza en la alegría y así todo tendrá el gusto adecuado, no querrás llegar a mí con un paladar insípido. Recuerda siempre, la vida indolora es cuento viejo que algunos mercaderes se encargan de vender con astucia.
B— ¡Insolente, descarada! imploró día y noche para curar mi megalomanía, pediré perdón hasta mi muerte por ensalzar esta voluntad bruta, instintiva, inescrupulosa, que osa poner nombre a lo que no tiene nombre
Z— ¿Nombres? Yo tengo todos los que quieras, ve revisa tu biblioteca, pregunta a los demás burritos y me encontraras con tantos nombres que te marearas, quieres paz, quieres olvidarte de mi, quieres silenciar tu dialogo interno, ese que dicta y dicta sin cesar, quieres tapar la voz que juzga al otro, quieres la ilusión hecha carne, quieres el sueño en tus brazos, vamos burrito, vamos, has mas y mas grande mi estatura, será tan grande que tu imagen se empequeñecerá hasta la de una hormiga, esas que pisas en tus paseos por los peñascos.
B— Tengo que recocer que ahí estas siempre, pujando para no des-animar esta vida, quizás deba abdicar, ¡pero no comprendo!, ¡no entiendo! ¡Yo quiero saber! ¡Quiero ver! Mis pasos se gastaran inútilmente hasta caer mañana entre el silencio de estos árboles. Me he liberado del yugo de esos amos tontos, me he alejado de esas bestias torpes que viven de paja y agua, y ahora en el recogimiento absoluto solo esta, esta zanahoria parlanchina que me dice ven, ven.
Z— Que hermosas palabras, me tientas a dejarme morder, pero eso acabaría el cuento, pero para no desviarte te daré una guía sabia, te daré una pregunta ¿Qué deseas burrito? ¿Que desea tu corazón inquieto y desolado?
B—Lo que en tiempos lejanos desee lo tengo, tengo todo lo que antes anhele con todas las fuerzas de mi ser, sin embargo agarradas mis metas mi corazón vuelve a cero, se vacía, queda como estanque seco y a esos estanques no se les arrima la vida, vos ya los habrás vistos, desolados. Luego con tal experiencia uno ya no le dan ganas de ponerse metas, pues así como vienen se van, entonces se queda uno ahí, en el desierto. Tampoco quiero una meta inmensa que no pueda alcanzar jamás o que sea solo promesa, yo tengo las patas en la tierra por ahora, de nada me sirven las cosas que penden mas allá de esta. Entonces uno come, duerme y pasea por el prado con los ojos desorbitados esperando que "salte la liebre", que el destino le de un sopapo. ¿Que quieres que desee? Deseo mi totalidad, no quiero medias tintas, no quiero lo pasajero y fútil, pero a la mano uno ve eso nomás, mira como los chanchos arremeten sobre la comida, en instantes su deseo nacerá ni bien se la hallan terminado, mas rápido la comen mas rápido les volverá el hambre.
Quizás desee descansar, descansar de ti, de mí, descansar en otro, pero no como suele pasarme cuando trabajo, que parece uno como olvidarse de uno mismo, o cuando abrazo a mis seres queridos, que uno se funde en otro, no lo se…
Z — ¿Pero te imaginas una vida sin mi?
B—No, y es lo contradictorio y dramático, sin un deseo estoy desolado, pero con uno inalcanzable estoy desesperado, los demás, de poca monta son un entretenimiento, nada mas.
Crajj!!!, crajjj!!
El cielo cubierto de espesas nubes negras, daba un espectáculo de rallos y truenos al monte, los animales despavoridos corrían a sus refugios, el burro despertó de sus cavilaciones por un árbol que se desplomo al lado de sus patas, en su admiración repentina vio que la rama que pendía de su cabeza ya no estaba, miro a su alrededor, quizás por primera vez, los animales se cubrían en familia de sus temores, el burro se tiro debajo de unos árboles y medito con calma..
B— Quizás he querido responderme con mis propias fuerzas, pero ellas parecen ser débiles ante las preguntas inmensas que quiero dar, ya ven no estaba en mi la fuerza para quebrar esa rama que entorpecía mi mirar, un acto misterioso, de fuerzas ajenas a mi me a podido despabilar un poco la mirada, quizás deba dar gracias, quizás las respuestas vengan como la tormenta o el rallo, de arriba sin tanto aviso.
Z— Ven, sígueme, obnubilado animal, ahora que me has puesto aquí como tu manjar mas preciado deberás obedecerte
B— Es que el tedio me ha invadido
Z— Tonto, vendrás por mí a la larga o a la corta, es una lógica inevitable, es la trampa de la vida, es una trampa mortal. Veras, no he conocido animal alguno que puede vivir sin mí, soy el camino que andarás, soy la vida que vivirás y la verdad a la que llegaras.
B— ¿Eres mi producto? ¿Podré olvidarte? Dormiré en los brazos de la sabiduría suprema que teje mi destino con más autoridad que ti, ¡cebo de un deseo hueco!
Z— ¡Que eres presa fácil ciego compañero! Ahí estas, nuevamente mirándome delante tuyo, con silueta desdibujada, pero firme y atractiva, puedes caer en la mas obstinada red de elucubraciones, que afloro como fruta fresca para tu hambre nativo. Tan astuta naturaleza me complazco de tener que no te empacharas de mí, la tensión será eterna hasta tus últimos días, me pavoneare frente a tu rostro marchito hasta tus últimos segundos, ahí como siempre usare el hermoso vestido que dejo reservado para el final, el vestido de libertad.
B—¡Calla monstruo voraz, dame un minuto de paz!
Z— Insensato, cada paso es necesario, no hay brechas, la desesperación tiene su premio en la esperanza, el dolor en la paz, la tristeza en la alegría y así todo tendrá el gusto adecuado, no querrás llegar a mí con un paladar insípido. Recuerda siempre, la vida indolora es cuento viejo que algunos mercaderes se encargan de vender con astucia.
B— ¡Insolente, descarada! imploró día y noche para curar mi megalomanía, pediré perdón hasta mi muerte por ensalzar esta voluntad bruta, instintiva, inescrupulosa, que osa poner nombre a lo que no tiene nombre
Z— ¿Nombres? Yo tengo todos los que quieras, ve revisa tu biblioteca, pregunta a los demás burritos y me encontraras con tantos nombres que te marearas, quieres paz, quieres olvidarte de mi, quieres silenciar tu dialogo interno, ese que dicta y dicta sin cesar, quieres tapar la voz que juzga al otro, quieres la ilusión hecha carne, quieres el sueño en tus brazos, vamos burrito, vamos, has mas y mas grande mi estatura, será tan grande que tu imagen se empequeñecerá hasta la de una hormiga, esas que pisas en tus paseos por los peñascos.
B— Tengo que recocer que ahí estas siempre, pujando para no des-animar esta vida, quizás deba abdicar, ¡pero no comprendo!, ¡no entiendo! ¡Yo quiero saber! ¡Quiero ver! Mis pasos se gastaran inútilmente hasta caer mañana entre el silencio de estos árboles. Me he liberado del yugo de esos amos tontos, me he alejado de esas bestias torpes que viven de paja y agua, y ahora en el recogimiento absoluto solo esta, esta zanahoria parlanchina que me dice ven, ven.
Z— Que hermosas palabras, me tientas a dejarme morder, pero eso acabaría el cuento, pero para no desviarte te daré una guía sabia, te daré una pregunta ¿Qué deseas burrito? ¿Que desea tu corazón inquieto y desolado?
B—Lo que en tiempos lejanos desee lo tengo, tengo todo lo que antes anhele con todas las fuerzas de mi ser, sin embargo agarradas mis metas mi corazón vuelve a cero, se vacía, queda como estanque seco y a esos estanques no se les arrima la vida, vos ya los habrás vistos, desolados. Luego con tal experiencia uno ya no le dan ganas de ponerse metas, pues así como vienen se van, entonces se queda uno ahí, en el desierto. Tampoco quiero una meta inmensa que no pueda alcanzar jamás o que sea solo promesa, yo tengo las patas en la tierra por ahora, de nada me sirven las cosas que penden mas allá de esta. Entonces uno come, duerme y pasea por el prado con los ojos desorbitados esperando que "salte la liebre", que el destino le de un sopapo. ¿Que quieres que desee? Deseo mi totalidad, no quiero medias tintas, no quiero lo pasajero y fútil, pero a la mano uno ve eso nomás, mira como los chanchos arremeten sobre la comida, en instantes su deseo nacerá ni bien se la hallan terminado, mas rápido la comen mas rápido les volverá el hambre.
Quizás desee descansar, descansar de ti, de mí, descansar en otro, pero no como suele pasarme cuando trabajo, que parece uno como olvidarse de uno mismo, o cuando abrazo a mis seres queridos, que uno se funde en otro, no lo se…
Z — ¿Pero te imaginas una vida sin mi?
B—No, y es lo contradictorio y dramático, sin un deseo estoy desolado, pero con uno inalcanzable estoy desesperado, los demás, de poca monta son un entretenimiento, nada mas.
Crajj!!!, crajjj!!
El cielo cubierto de espesas nubes negras, daba un espectáculo de rallos y truenos al monte, los animales despavoridos corrían a sus refugios, el burro despertó de sus cavilaciones por un árbol que se desplomo al lado de sus patas, en su admiración repentina vio que la rama que pendía de su cabeza ya no estaba, miro a su alrededor, quizás por primera vez, los animales se cubrían en familia de sus temores, el burro se tiro debajo de unos árboles y medito con calma..
B— Quizás he querido responderme con mis propias fuerzas, pero ellas parecen ser débiles ante las preguntas inmensas que quiero dar, ya ven no estaba en mi la fuerza para quebrar esa rama que entorpecía mi mirar, un acto misterioso, de fuerzas ajenas a mi me a podido despabilar un poco la mirada, quizás deba dar gracias, quizás las respuestas vengan como la tormenta o el rallo, de arriba sin tanto aviso.
lunes, 22 de septiembre de 2008
EL HOMBRE DEL JARDIN
Un torrente de fuerzas pujan, pasiones que corretean despavoridas, anónimas impertinentes yacen limitadas por la piel, ese cerco mágico donde se tocan los dos mundos, pero erguido mirando impávido el corren del arroyo humano, las dejo topar y topar. Siento solo la brisa fría, roza mi rostro y mueve mis cabellos. Hay, también, azahares mezclados, regalados en el aire, perciben mis sentidos la espesa amalgama. Mi latir le da el ritmo a la sinfónica estación. Un pequeño gesto humanizaría la estancia, pero como un estoico árbol me dejo dejar, ahí se tocan lo continente y lo contenido, esfumándose en la armonía. A estas alturas olvide mi nombre, el contorno que me individualiza, disolví mirar y mirado, fuera y dentro, muerte y vida. Soy la flor, el perfume, lo perfumado, el color y lo coloreado. Huéleme, abrázame, pues yo ya no puedo abrasar. Voy en la danza amorosa de la vida, juego con las formas, con la prisión y la libertad, me mimetizo en las sombras y en los brillos, ¡ahí estoy! en la gota que pende de la hoja a merced de los vientos, ahora en la escama del dorado que salta en los aires, en los ojos cristalinos de la enamorada, donde el enamorado y el amor se funden hasta el infinito, como el juego de los espejos multiplicados. En la oración, en esas manos estrechadas que estrujan a Dios, en la rica pobreza que rompe el tiempo y calma en la eterna espera, en la caricia, en la paciencia, ese analgésico terreno. En los santos niños, maestros fugaces que dejamos escapar. Huéleme, soy el hombre del jardín, me hice perfume para ti en ti, hermosa rosa que pavoneas tus pétalos escarlata, al olerte me hueles y nace la belleza. Soy el hombre del jardín, soy el alma de las cosas en mi alma, soy porque soy la prisión y la libertad. El hombre que se desune para ser reunión.
jueves, 21 de agosto de 2008
Aquí estamos...
Quiero compartir este pequeño texto con Uds., gracias por estar por ahí, leyendo.
“…si antes de cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiésemos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias inmediatas, después, las probables, más tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos siquiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos. Los buenos y los malos resultados de nuestros dichos y obras se van distribuyendo, se supone que de forma bastante equilibrada y uniforme, por todos los días del futuro, incluyendo aquellos, infinitos, en los que ya no estaremos aquí para poder comprobarlo, para congratularnos o para pedir perdón…” José Saramago, Ensayo sobre la ceguera
“…si antes de cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiésemos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias inmediatas, después, las probables, más tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos siquiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos. Los buenos y los malos resultados de nuestros dichos y obras se van distribuyendo, se supone que de forma bastante equilibrada y uniforme, por todos los días del futuro, incluyendo aquellos, infinitos, en los que ya no estaremos aquí para poder comprobarlo, para congratularnos o para pedir perdón…” José Saramago, Ensayo sobre la ceguera
Es en novelas y demás obras literarias donde se puede encontrar verdadero pensamiento, no en los miserables claustros académicos. Esto que comento, quizá sin mayor relación con el texto citado, surge mi pequeñísima, miserable, experiencia académica (desde la primaria a la universidad).
Sin embargo, seguimos andando... ¿por qué?
jueves, 14 de agosto de 2008
jueves, 31 de julio de 2008
Crònica de un yo devorador.
Una fuerza voraz se fue enroscando en su interior, se encapsulo, formando un muro circular insensible y repelente a la vez, ¿cuando comenzó esto? - se decía para si. En sus comienzos era como una dulce sensación de potestad, autonomía y superioridad. Las potencias y capacidades propias de cada hombre en él se estaban despertando y le producían en su uso pujante un gozo imperdible, la escuela resulto ser un campo fértil, acompaño sin amenguar, esa fuerza. Poco a poco fue tomando una forma descriptible y palpable, estilos, modos, valores, elecciones fuertes y excluyentes marcaban el alto contorno de contención. Episodios espontáneos, “externos” y anecdóticos intentaron socavarla, pero algunos remiendos “divinos” le emparcharon los huecos. Así andaba, como un auto-motor.
Para estas alturas, con estatura y conformación dada, comenzaron los insípidos diálogos, preguntas y respuestas, incursiones fantásticas, descubrimientos y manipulaciones. Quizás la cercanía y complicidad con ella fueron las raíces de una unión cada vez más fuerte, tal es así, que pronto las distinciones se hicieron difíciles. Ya no dialogaban sino que ella era la voz de mando e impregno todos sus rincones, al tomar sus ojos y visiones el mundo se achico, su corazón parecía ser el recóndito lugar donde guarecerse, pero al tiempo también este fue enfriado con su pálida presencia, al colocarse en el fin sentencio de muerte la vida.
La desesperación estaba naciendo. Todo lo que tocaba lo hacia propio e inseparable, se corono rey déspota de su mundo, entre este y él no había diferencia posible. Su lengua solo hablo para sus oídos y sus oídos estaban para escuchar solo su voz, su piel solo sintió su piel y esta puso el límite infranqueable. Así creador y criatura, ahogado y ahogador, muerto y matador, fueron uno solo.
Para estas alturas, con estatura y conformación dada, comenzaron los insípidos diálogos, preguntas y respuestas, incursiones fantásticas, descubrimientos y manipulaciones. Quizás la cercanía y complicidad con ella fueron las raíces de una unión cada vez más fuerte, tal es así, que pronto las distinciones se hicieron difíciles. Ya no dialogaban sino que ella era la voz de mando e impregno todos sus rincones, al tomar sus ojos y visiones el mundo se achico, su corazón parecía ser el recóndito lugar donde guarecerse, pero al tiempo también este fue enfriado con su pálida presencia, al colocarse en el fin sentencio de muerte la vida.
La desesperación estaba naciendo. Todo lo que tocaba lo hacia propio e inseparable, se corono rey déspota de su mundo, entre este y él no había diferencia posible. Su lengua solo hablo para sus oídos y sus oídos estaban para escuchar solo su voz, su piel solo sintió su piel y esta puso el límite infranqueable. Así creador y criatura, ahogado y ahogador, muerto y matador, fueron uno solo.
domingo, 20 de julio de 2008
¡Feliz día!
A todos los que comparten este espacio y mi espacio vital, gracias por la amistad.
Un abrazo fraternal:
Sergio
Un abrazo fraternal:
Sergio
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